HOME: Una Historia Sobre Cambio Climático.

 ” Estamos en ‘tiempo añadido’ por 2°C – y las cosas no pintan bien. Sin embargo, el tiempo continuará incluso si desaprovechamos este presupuesto de 2°C, necesitamos correr más rápido para conseguir una profunda y pronta mitigación al mismo tiempo que nos preparamos para los futuros impactos regionales de 4, 5 o incluso 6°C. Pero debemos notar que la adaptación a tal futuro nunca será suficiente para los millones de personas que sufrirán y morirán como consecuencia del hedonismo alimentado por los combustibles fósiles disfrutado por relativamente muy pocos de nosotros- incluyéndome a mí y muy probablemente a cualquiera que este leyendo esto; nosotros somos los grandes emisores que hemos elegido explícitamente no preocuparnos.”

 Profesor Kevin Anderson, Catedrático en Energía y Cambio Climático en la Escuela de Ingeniería Mecánica, Aeroespacial y Civil de la Universidad de Manchester. Director del Centro Tyndall de Investigación de Cambio Climático.

El término ‘cambio climático’ fue usado por primera vez en 1956 cuando el físico Gilbert Plass publicó un estudio llamado ‘La Teoría del Dióxido de Carbono del Cambio Climatológico’. Aunque fue sesenta años antes, en 1896, cuando el primer cálculo de calentamiento global debido a emisiones de dióxido de carbono fue publicado por un científico e ingeniero sueco, conocido como Arrhenius, Premio Nobel de Química. Él afirmó que la quema de combustibles fósiles, debido a la emisión de CO2, producía un aumento de temperatura y que esto podría eventualmente resultar en un incremento del calentamiento global. Antes de eso, antes de que las actividades industriales empezaran la imparable revolución, el nivel de CO2 en la atmósfera era prácticamente constante a 280 ppm; este nivel representaba un equilibrio entre la atmósfera, los océanos y la biosfera. Desde 1750 la concentración de CO2 ha incrementado exponencialmente hasta que el pasado Septiembre oficialmente sobrepasó la línea de 400 ppm, que de acuerdo a los expertos no podremos volver por debajo de ella en nuestro tiempo de vida.

Uno puede preguntarse por qué siempre hablamos de calentamiento global cuando en realidad muchos lugares alrededor del mundo están experimentando inviernos más fríos y más largos, por ejemplo, el pasado mes de Febrero las imágenes de un Central Park congelado en Nueva York se mostraron en las noticias alrededor de todo el mundo, el invierno más frío nunca registrado en la gran manzana. La respuesta es realmente simple, el calentamiento global se refiere al aumento promedio de las temperaturas a escala mundial debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente de CO2. Diferentes áreas del mundo están padeciendo efectos muy distintos, pero el hecho es que la temperatura de la Tierra ha aumentado casi 1°C desde 1880, y la mayoría de este calentamiento se ha producido durante los últimos 30 años. La NASA ha registrado temperaturas durante 134 años, según este registro, todos menos uno de los 16 años más calurosos han ocurrido desde el año 2000. Como el Dr. Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, ha declarado ‘La humanidad está a punto de experimentar un pico histórico y sin precedentes en las temperaturas’.

El cambio climático no es otra cosa que la consecuencia de este calentamiento global. El aumento de la temperatura debido a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el consiguiente equilibrio alterado entre la atmósfera, los océanos y la biosfera está afectando a nuestro planeta de una forma que los patrones climáticos, tal y como los conocíamos, están cambiando por completo.

El pasado mes de Septiembre el Ártico alcanzó otro récord de pérdida de hielo desde que los satélites comenzaron a monitorearlo en 1978. En contraste, el hielo del Mar Antártico también ha alcanzado otro nuevo récord, pero este de máxima extensión. El Ártico y la Antártida trabajan como un aire acondicionado para el sistema terrestre y reaccionan de manera opuesta, sin embargo, la disminución en el hielo del Ártico excede con creces el aumento de la Antártida como muestran algunos estudios de la NASA. Esta pérdida de hielo está acelerando el aumento del nivel del mar. Un artículo reciente de National Geographic describe; ‘El nivel medio global del mar (GMSL) ha aumentado entre 10 y 20 centímetros. Sin embargo, la tasa anual de aumento en los últimos 20 años ha sido de 3,2 milímetros al año, aproximadamente el doble de la velocidad media de los últimos 80 años’.

Climas extremos y cambios en las precipitaciones están ocurriendo por todo el mundo. Algunas zonas como África se están secando sufriendo continuas sequías e incendios forestales, otras áreas están sufriendo precipitaciones extremas como el sureste asiático causando frecuentes y repentinas inundaciones, y otras están batiendo récords de nevadas invernales, como sucedió recientemente en Canadá. Por otra parte, los desastres naturales en las noticias diarias se han convertido en algo tan usual como los informes bursátiles; Tsunami en Sumatra 2004, Huracán Katrina en Estados Unidos 2005, terremotos en Pakistán 2005, China 2008, Haití 2010 y Nepal 2015, Tifón en Filipinas 2014, Huracán Patricia en México 2015, Huracán Mathew en Haití 2016 e innumerables más incluyendo el terremoto que tuvo lugar la semana pasada en Nueva Zelanda, las graves inundaciones que están golpeando a la República Dominicana y el Huracán Otto que estamos esperando ahora mismo en Nicaragua.

A pesar de todas las evidencias innegables y con un abrumador 97% de científicos en el mundo profundamente preocupados por el asunto y exigiendo a los gobiernos de todo el mundo que tomen responsabilidad y acciones, todavía tenemos que perder el tiempo luchando contra los escépticos y negadores del cambio climático, contra las grandes y poderosas corporaciones, y desgraciadamente, no tenemos tiempo que perder. Según los expertos, sólo tenemos 8 años para evitar los peores efectos del cambio climático. Más allá, el famoso físico Stephen Hawking afirmó recientemente que a la humanidad le quedan alrededor de 1000 años de existencia en la Tierra y otros científicos va aún más allá como el ingeniero David Auerbach que hace un año declaró que los seres humanos estarán extintos en unos 100 años.

A las afirmaciones de que el cambio climático es una estafa, que el calentamiento global no es nada nuevo, que el clima siempre ha estado cambiando y es sólo el ciclo natural de la Tierra, o que siempre han habido fenómenos naturales como huracanes y tormentas, hay un argumento muy simple que poner sobre la mesa; la gran preocupación no es el clima cambiante, el problema es la velocidad a la que estos cambios se están produciendo. Los climatólogos y expertos encuentran a diario datos y eventos imprevistos que superan incluso las predicciones más pesimistas. Las evidencias del origen antropogénico del cambio climático son innumerables e irrefutables; tal es el caso, que un grupo de trabajo de la Subcomisión de Estratigrafía Cuaternaria presentó una propuesta al Congreso Geológico Internacional el pasado mes de Agosto en la que defienden que debido a los profundos cambios que nuestro Planeta ha sufrido la actual época geológica, el Holoceno, debe ceder paso a una nueva época, el Antropoceno, aconsejando que ésta debe comenzar en el año 1950.

Cuando estudias Cooperación al Desarrollo Internacional, especialmente si te enfocas en asuntos medioambientales, una de las primeras cosas que te dicen es que el cambio climático afecta en mayor proporción a los más pobres. Algo que parece obvio si lo piensas, pero la injusta realidad es que nadie lo hace. Los que tienen menos responsabilidad en causar este problema, ya que no contaminan a un nivel comparable de lo que lo hacen los países desarrollados, son los que tienen que sufrir sus consecuencias bajo una enorme carencia de recursos que hace tremendamente difícil la mitigación y/o adaptación a estos efectos amenazando sus recursos naturales, sus medios de subsistencia, sus hogares, sus poblados e incluso sus vidas.

Cuando viví en Tanzania realmente entendí hasta qué punto el cambio climático está afectando la vida cotidiana de los más desfavorecidos. Llevé a cabo un estudio sobre sus efectos en el poblado de Ng’wandakw y la ciudad más cercana, Haydom, entrevistando a personas de diferentes edades y contextos. Uno de los principales hallazgos, como era de esperar, fue la notable disminución de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas en los últimos 10 años. La gente de esta zona tiene que luchar a diario para hacer frente a la falta de agua. Pude experimentar esta lucha en mi propia piel. La familia con la que estuve viviendo no tenía agua del grifo, como la mayoría de los hogares del poblado, en el pasado se abastecían principalmente del agua de lluvia que recogían y  almacenaban en bidones fuera de la casa, ahora principalmente tienen que comprarla con el consecuente impacto que esto supone en la economía familiar. En muchas ocasiones el agua disponible era escasa y tenía que decidir si iba a usarla para beber, para lavar mi cuerpo o mi ropa. Tampoco teníamos agua corriente en la oficina, cuando no podíamos encontrar vendedores de agua, yo y algunos de mis voluntarios teníamos que dejar de trabajar y buscar agua nosotros mismos caminando hasta los grifos públicos y cargando los pesados bidones de 25 litros en nuestro camino de vuelta de unos 2 o 3 kilómetros. Bueno, para ser sincera, yo lo hice solo una vez para verificar que no poseo la fuerza suficiente como para realizar tal esfuerzo, pero lamentablemente esta es la vida cotidiana de muchos niños y mujeres de todo el poblado. Mucha gente simplemente no puede permitirse comprar agua – una garrafa de 25 litros son aproximadamente 300 chelines tanzanos, solo unos 0.13 euros – y no tienen otra opción que recolectarla de charcos de agua estancada y contaminada. Sin embargo, este no es el único problema al que se tienen que enfrentar, esta falta de agua junto con la degradación y deforestación de la tierra está haciendo muy difícil la vida de un poblado en el que el 80% de sus habitantes son agricultores y dependen directamente de sus recursos naturales. Más allá de esto, también tienen que lidiar con las enfermedades agravadas por las temperaturas, pude presenciar un brote del cólera durante mi estancia allí; Un domingo cualquiera me encontraba en un restaurante en Haydom almorzando cuando llegaron las autoridades locales y empezaron a hablar con el propietario y la gente de alrededor en un tono de voz no muy amigable, pedí a mis voluntarios tanzaneses que tradujeran la situación, estaban cerrando todos los restaurantes y mercados de la zona en un intento por detener la propagación de esta enfermedad transmitida por el agua. Lamentablemente, alrededor de 25.000 casos y 378 muertes en el país fueron reportados a la OMS con fecha de Abril de 2016.

img_05611
Ninos recogiendo agua de un charco. Ng’wandakw, Tanzania.

En la Comunidad de San Pedro, en Nicaragua, donde actualmente estoy viviendo y trabajando como voluntaria, el problema más que la falta de agua es el clima impredecible. Los patrones de precipitación se han vuelto difíciles de pronosticar y la gente de la Comunidad ya no sabe qué esperar. Algunas veces las lluvias son mucho más fuertes que de costumbre causando daños a las propiedades y a la tierra, otras veces simplemente no suceden. El verano pasado, las tres fuentes de agua que abastecen a la comunidad se secaron por primera vez desde que los habitantes de San Pedro puedan recordar y tuvieron que acudir al río más cercano, el Río Tapasle, para cubrir sus necesidades. Temen que esta situación se repita este verano y durante los años siguientes, por esta razón acaban de gestionar la adquisición de una fuente de agua de mayor capacidad ubicada en un municipio vecino, a unos 15 kilómetros de distancia, para poder continuar con el proyecto de mejora del sistema de abastecimiento de agua que por fin les brindará agua potable. Por otra parte, como me explicó Don Víctor – uno de los líderes de la comunidad, un pequeño agricultor y ganadero que también imparte clases en un centro técnico en Matagalpa – debido a los cambios en los patrones climáticos la comunidad está experimentando temperaturas considerablemente más altas combinadas con lluvias extremas aleatorias e impredecibles que están estresando los cultivos y como consecuencia de ello el año pasado perdieron toda la cosecha en la zona. Don Víctor trabaja activamente en un proyecto local, Pan Para el Mundo, que trata de encontrar alternativas para adaptarse a los desafíos que el cambio climático está trayendo a su comunidad. Otro gran problema es la preocupante deforestación de la zona llevada a cabo por grandes haciendas vecinas para la cría de ganado intensivo quienes parecen hacer caso omiso de las reclamaciones y dificultades de estos pequeños agricultores.

img_05621
Don Victor trabajando su tierra. San Pedro, Nicaragua.

El pasado mes de Junio pasé un mes viajando por Vietnam. Cuando llegué al país me sorprendí por el nivel de desarrollo de las grandes ciudades, las innumerables motocicletas y la cantidad de vietnamitas usando máscaras faciales; pregunté a algunas personas sobre el motivo de ello, la respuesta que obtuve fue para protegerse del sol y de la alta contaminación en el aire. Recuerdo pensar para mis adentros que eran un poco exagerados, al fin y al cabo estábamos en Hanoi no en Beijing. Después de una rápida búsqueda en Internet pude encontrar que la contaminación atmosférica en las grandes ciudades como Hanoi o Ho Chi Min había alcanzado recientemente niveles insalubres con concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) el doble del nivel permitido debido principalmente al tráfico y a las actividades industriales, como la minería del carbón y las centrales térmicas, según un informe de la Administración de Medio Ambiente de Vietnam. Tal vez ellos no estaban exagerando y tal vez no estábamos en China, pero definitivamente en una parte del mundo llena de países siguiendo y repitiendo los peligrosos pasos del rápido e insostenible desarrollo de su país vecino.

Pero no necesitaba ir a países en desarrollo para ver los efectos del cambio climático. Justo después de mudarme de Sheffield, a finales de Diciembre de 2015, las precipitaciones excesivas en el norte del Reino Unido causaron terribles inundaciones en la zona con casas evacuadas en Lancashire y Yorkshire, y ríos desbordados en Manchester y Leeds, y algunas más han golpeado el país este año. Este verano conducía a lo largo de uno de mis lugares favoritos en el mundo, el Parque Natural Cabo de Gata -en mi ciudad natal, Almería-  al sureste de España, mirando a mí alrededor con consternación. La terrible sequía y la degradación ambiental junto con una plaga parasitaria, Conchinilla del Carmín, que está matando la vegetación más emblemática de la zona, las chumberas y las pitas, están transformando el paisaje de una hermosa tierra semi desértica a una imagen que bien podría ser el decorado de una escena apocalíptica de Mad Max. Según el grupo local Ecologistas en Acción, esta plaga apareció por primera vez en 2007 en la ciudad cercana de Murcia y desde entonces debido a las continuas altas temperaturas -que están permitiendo que muchas plagas sobrevivan por más tiempo- se ha expandido a través de toda Andalucía, llegando incluso a los lugares más altos, amenazando con destruir completamente la vegetación típica de esta zona.

Y así continúa la lista… Podría seguir explicando muchos ejemplos sobre las consecuencias del cambio climático que he visto con mis propios ojos en los últimos años en todos los lugares en los que he estado, y tú también. No es necesario ser ingeniero, científico o un experto, sólo hay que abrir los ojos y preocuparse.

Según ACNUR, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, desde el año 2009 una persona es desplazada cada segundo debido a desastres naturales, un promedio de 22,5 millones de personas son desplazadas cada año por eventos relacionados con el clima y se prevé que el número de desplazados climáticos alcance los 200 millones en 2050. La OMS estima que el cambio climático contribuye a más de 150.000 muertes al año por malnutrición, malaria, diarrea y estrés por calor y 5 millones de enfermedades anuales; Entre 2030 y 2050 se espera que estos números se dupliquen.

El cambio climático está afectando a todo, a todos, en todas partes. Es hora de alcanzar justicia climática y para lograr esto necesitamos asumir que las consecuencias que el calentamiento global está teniendo en nuestro planeta, y en las vidas de millones, no son únicamente un problema ecológico, el derecho a vivir en un medio ambiente saludable no es sólo un derecho de la naturaleza sino también un derecho humano por lo que el cambio climático debe ser entendido como una cuestión ética, como una cuestión de igualdad y justicia social.

Durante años, políticos, diplomáticos, instituciones, inversores, empresas, ONG’s, activistas y grupos de ciudadanos se han reunido anualmente en las Convenciones Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, CMNUCC, para discutir sobre los retos y las soluciones globales de un innegable clima cambiante. Una trayectoria extremadamente lenta y difícil desde la COP1 celebrada en Berlín en 1995, pasando por hitos como COP3 donde el Protocolo de Kioto fue firmado en 1997 por 84 países, o completos fracasos como la COP15 de 2009 en Copenhague, donde sólo se logró un acuerdo insignificante, hasta la COP21, cuando finalmente los Estados Unidos y China, los dos países más contaminantes del mundo que durante años se habían negado a comprometerse a reducir sus emisiones, lideraron a un grupo de 197 países para firmar el histórico Acuerdo de París, que entro en vigencia el pasado 4 de Noviembre. Un acuerdo para terminar con la era de los combustibles fósiles, donde los gobiernos de todo el mundo se comprometen a poner en marcha las medidas necesarias para mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C por encima de los niveles preindustriales con un compromiso de aspirar a no superar 1,5°C.

Mientras escribo este post, la 22ª CMNUCC o Conferencia de las Partes, COP22, está siendo clausurada en Marrakech. El objetivo de esta conferencia era debatir sobre la aplicación del Acuerdo de París. El pasado 9 de noviembre, el mundo y la cumbre del clima despertaron con la noticia impactante de la presidencia de Trump, un escéptico del cambio climático en la Casa Blanca. Trump hizo campaña durante meses prometiendo a sus votantes retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de París y recortar todos los gastos de los programas de la lucha contra el cambio climático. Además, nombró a otro conocido escéptico, Myron Ebell, para llevar a cabo la transición de la Agencia de Protección Ambiental. Yo personalmente no pude dormir esa noche, sin embargo hoy, a pesar de toda la incertidumbre que su administración trae, no sólo al medio ambiente sino a toda la estructura financiera y geopolítica mundial, hay algunas razones que me hacen permanecer positiva.

Los líderes mundiales han aconsejado rápidamente al Sr. Trump acerca de las consecuencias de retirar a los Estados Unidos del acuerdo de París. En primer lugar, aunque el pacto no es vinculante ya ha sido ratificado por el actual presidente Barack Obama y se necesitarían 4 años para que la administración de Trump lo pudiera desechar. En segundo lugar, como se reafirmó durante la conferencia, países de todo el planeta está avanzando hacia una tecnología limpia, las empresas estadounidenses están en línea con el resto del mundo y con las fuerzas del mercado que están impulsando la transición hacia una economía sostenible, el coste de las energías renovables ya es competitivo con cualquier otra forma de energía y eso es algo que ni siquiera un presidente puede cambiar. En tercer lugar, los principales socios comerciales de los Estados Unidos como Canadá, México y la UE han declarado sus intenciones de imponer un impuesto de carbono a los productos estadounidenses si no cumplen con el acuerdo, incrementando considerablemente el costo de sus transacciones internacionales. Por último, a día de hoy el pacto ha sido ratificado por 111 países incluyendo algunos países cuyos líderes han estado jugando con escepticismo climático como Australia y Canadá, los ricos petroleros de los Emiratos Árabes Unidos y Venezuela y el último en hacerlo el Reino Unido, con una imagen del Ministro de Exteriores y brexiter Boris Johnson -que también puso en duda el cambio climático en el pasado- sellando su firma enviando un poderoso mensaje al presidente electo.

En la conferencia de Marrakech nadie puede negar que el mundo está realizando esfuerzos conjuntos para hacer frente al calentamiento global, más de 180 de los 197 países han ofrecido planes nacionales para combatirlo, pero desafortunadamente no es suficiente. Pocos días antes de que comenzara la conferencia el PNUMA, Programa Ambiental de las Naciones Unidas, publicó su informe anual sobre las emisiones mundiales en el que predice que la temperatura del mundo aumentará hasta 3,4 grados incluso si se cumplen plenamente las promesas del acuerdo de París, instando a los líderes mundiales a comprometerse a aumentar considerablemente la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Parece que estamos avanzando en la dirección correcta, sin embargo, todos estos esfuerzos deben ser doblados o incluso triplicados si queremos tener alguna opción de proteger el planeta y este proceso te incluye a tí. El cambio climático no puede ser abordado sólo en cumbres anuales del clima o salas de reuniones de gobiernos, este no es un problema a resolver solo por científicos y expertos. El cambio climático debe combatirse en todos los rincones de la Tierra, a todos los niveles, por todos nosotros, todos los ciudadanos del mundo tenemos un papel clave que desempeñar en esta batalla. Necesitamos que nuestra sociedad despierte y se dé cuenta de la magnitud del asunto, evitar el problema ya no puede ser una opción.

He visto innumerables documentales sobre cambio climático en los últimos 10 o 15 años, desde específicos sobre combustibles fósiles como ‘Crude Impact’ o ‘Gasland‘, sobre migración como ‘Climate Refugees’, incluso escépticos como ‘La estafa del Cambio Climático’ a más recientes como el pesimista ‘10 billones‘ o el famoso que acaban de lanzar National Geographic y Leonardo Di Caprio ‘Before the flood’. Entre todos ellos he elegido mi top 1 para compartir en la parte inferior de este post; ‘HOME’, un documental de 2009 producido por Yann Arthus-Bertrand que aunque que no sea el más actualizado es el primero que siempre recomiendo para crear conciencia. El documental explica la vida en la Tierra desde sus formas más primitivas y muestra cómo los seres humanos han influido en el curso de la naturaleza a través de increíbles imágenes aéreas de nuestro impresionante y hermoso planeta combinado con música magistral que espero te tomes el tiempo de ver y conseguir así inspirarte para que elijas preocuparte, para que elijas actuar.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s